De la Permacultura a la Agricultura Orgánica

Hace poco más de 40 años, cuando David Holmgren conceptualizó la permacultura, fue mucho mas allá de la agricultura orgánica o ecológica, integrando la producción de alimentos sanos con la construcción de casas ubicadas en paisajes inteligentemente diseñados con total respeto al medio ambiente. David creó un sistema para concebir, diseñar y desarrollar medio ambientes humanos que nos permiten participar activamente en la regeneración de la tierra que durante los últimos 100 años hemos estado destruyendo.

La permacultura evolucionó y revolucionó el mundo llevando sus éticas y principios a miles de personas de la ciudad haciéndolas conscientes de la importancia de vivir y trabajar en la naturaleza. Se convirtió así en la herramienta perfecta para que una flor de asfalto tuviera una mínima idea de cómo y por dónde empezar una vida en el campo.

Hoy en día, ecoaldeas, escuelas, desarrollos periurbanos, fincas rústicas o rurales, granjas y miles de proyectos alternativos han sido y están siendo diseñados con las éticas y principios difundidos por todo el mundo gracias a Bill Mollinson.

Paradójicamente, mientras neo-rurales del primer mundo aprendían de la permacultura cómo vivir en el campo, aunque no necesariamente del campo, los campesinos de todo el mundo agravaban sus problemas de rentabilidad, baja productividad y deterioro de su entorno, su propia salud y la de las personas que comían sus alimentos.

Decimos paradójicamente, porque David Holmgren ideó la permacultura inspirado en el modelo de agricultura a gran escala desarrollado por P. A. Yeomans en Australia en los años sesenta. Yeomans, ya en su época, había resuelto el ancestral enigma y de todos los agricultores en el mundo de hacer agricultura en líneas paralelas en laderas sin perder toneladas de tierra de cultivo todos los años.

Yeomans hablaba de una agricultura permanente, basada en el manejo inteligente del agua de lluvia y el diseño de paisajes altamente productivos, trabajados con maquinaria agrícola apropiada para regenerar suelos, capaz de crear condiciones para la profundización de las raíces. Yeomans llamó a este concepto el Keyline o línea clave, una serie de técnicas y estrategias para crear medio ambientes rurales altamente productivos y bellos.

Yeomans nos enseñó a hacer una agricultura de líneas equidistantes, a desnivel, y al mismo tiempo llevar el agua con la dirección y velocidad deseadas en un terreno. Su legado fue absolutamente genial, y sin embargo hoy la mayoría de instituciones agrarias ni siquiera conocen su existencia, a pesar de lo cual, miles de agricultores en todo el mundo, ricos y pobres, controlan magistralmente el flujo de escorrentía sobre sus tierras, cosechando así agua y tierra.

Con su ciencia del Keyline para gestionar terrenos y manejar el flujo superficial del agua para inducir canales, caminos, embalses, líneas de cultivo, infraestructura, reforestaciones y cualquier otra intervención humana, Yeomans sentó las bases de una agricultura a gran escala orientada a la captura de carbono y al incremento continuo de humus en el suelo.

Y aunque en los últimos años, su ciencia está siendo difundida en el mundo de la mano de diseñadores internacionales como Darren Doherty, en Latinoamérica por Eugenio Gras, y en España por Jesús Ruiz, todavía lamentablemente la erosión y desertificación de cientos de miles de hectáreas continúa a pasos agigantados, a causa del desconocimiento generalizado de esta ciencia.

Paralelamente a la expansión de la permacultura aparecieron y crecieron varios movimientos en diferentes partes del globo que confluyeron en lo que hoy se conoce como agricultura regenerativa, un nombre más para distinguirse de la agricultura sin apelativos que la humanidad practica desde hace miles de años, y que no tiene nada que ver con agro-tóxicos.

Uno de estos movimientos fue el iniciado y concebido por el científico sudafricano Alan Savory quien, también en la segunda mitad del siglo XX, perfeccionaba sus conocimientos sobre el manejo de los recursos naturales, hasta el punto de declarar que la causa de todos los problemas del hombre radica en su incapacidad de reconocer que forma parte intrínseca de los ecosistemas en los que se encuentra enclavado y, por la misma razón, su toma de decisiones siempre está equivocada al carecer de una Meta Holística que le permita tener un marco de referencia respetuoso con el medio que lo sustenta.

Con su basta experiencia en las grandes reservas africanas de vida silvestre, desarrolló un sistema de pastoreo inteligente, basado en atinadas observaciones de cómo el comportamiento de los implacables predadores felinos, modifica el comportamiento de las grandes manadas de herbívoros que, a su vez, modifica el comportamiento de las praderas, las cuales a su vez modifican del suelo que las sustenta.

Savory creó una amplia ciencia a la que llamó Holistic Management o Manejo Holístico. Ésta, nos ayuda a entender de manera práctica las reglas de operación de los ecosistemas, el ciclo del agua, el ciclo de los minerales, la dinámica de las comunidades y el flujo de la energía para poder tomar decisiones correctas asumiendo que los humanos formamos parte inseparable de este sistema complejo.

Actualmente, miles de ganaderos en todo el mundo dotados de estos conocimientos están regenerando su tierras, incrementando el numero de cabezas por hectárea, capturando carbono con grandes cantidades de biomasa acumulada sobre la superficie de sus tierras y debajo de ellas, transformando desiertos en praderas perennes, y al mismo tiempo embelleciendo sus paisajes.

También en la segunda parte del siglo XX en Brasil se iniciaba un movimiento campesino que se extendió por toda Latinoamérica y que contrarrestaría el devastador efecto de la revolución verde en aquel país, sirviendo de ejemplo e inspiración a campesinos de otras partes del planeta.

En los años 60, un pequeño grupo de campesinos brasileiros entendieron que entrar al juego los agro-químicos los haría dependientes de la industria y significaría la destrucción de sus tierras, el envenenamiento de sus aguas y su gente, su empobrecimiento y su ruina. Decidieron no formar parte de la ola de la revolución verde que prometía resolver el hambre del mundo con su alta productividad.

Con la ayuda de los bioquímicos Delvino Magro y Sebastiao Pinheiro, estos campesinos empezaron a elaborar sus propios bio-insumos con el fin de producir alimentos sin venenos.

El primer producto elaborado fue el Biofertilizante, un resultado de la fermentación de la mierda de vaca mezclada con levaduras, melaza y cenizas, diseñado por Delvino para lograr la quelatación (solubilización) de los minerales de la ceniza. Son tantas las propiedades de los biofertilizantes que, después de 50 años de su descubrimiento, se siguen encontrando bondades antes desconocidas. Hoy existen más de 2,000 formas de elaborar un biofertilizante. Además, los agricultores brasileños empezaron a probar otras formas de enriquecer sus tierras, una de las mas efectivas sigue siendo el legendario Bocashi (fermento en japonés).

Buscando aprovechar todos los recursos que tenían al alcance, entre ellos los huesos de animales domésticos, los campesinos brasileños aprendieron a extraer y hacer soluble el alto contenido de fósforo, uno de los 3 nutrientes fundamentales para las plantas y presente en las osamentas.

Posteriormente aprendieron de otras fuentes varias formulaciones a base de caldos minerales, como al caldo Sulfocálcico, el caldo ceniza, el caldo bordolés y un sinnúmero de recetas que les permiten nutrir y defender sus plantas de plagas y enfermedades.

Jairo Restrepo Rivera, en su afán de llevar a toda Latinoamérica, tanto las bases prácticas como las teóricas del conocimiento desarrollado por los brasileños, encontró en los principios de la Trofobiosis enunciados por el francés Francois Chaboussou que la única razón por la que una planta es atacada por plagas y/o enfermedades es un desequilibrio nutricional. Apoyado en este contundente principio, Jairo capacita agricultores, ahora por todo el mundo, para la nutrición natural de las plantas a partir de la regeneración de los suelos.

A mediados de la década pasada ocurrió un afortunado encuentro resultando en el grupo latinoamericano COAS, hoy Mashumus. Durante uno de sus cursos Jairo Restrepo conoció a Eugenio Gras, un experto en diseño permacultural y keyline. Fruto de este encuentro organizaron el primer diplomado en agricultura orgánica y permacultura, junto al gran bioquímico Sebastiao Pinheiro. Posteriormente se une al grupo Nacho Simón, aportando su basto conocimiento y experiencia en la reproducción de microorganismos benéficos.

El grupo Mashumus hoy integra los conocimientos de la permacultura, el keyline, la cromatografía, la reproducción de microorganismos benéficos y la elaboración de bio-insumos como biofertilizantes, compostas y caldos minerales. En sus diplomados de 10 días, celebrados varias veces al año en varios países de Latinoamérica entregan un completo paquete de herramientas y conocimientos capaz de resolver gran parte de los problemas de cualquier agricultor y productor en el mundo.

En el año 2009, Eugenio conoce a Darren Doherty y gracias a su dominio en los temas de keyline, biofertilidad y cromatografía, a su extensa experiencia en Latinoamérica y a su buen entendimiento con Darren, se convierte en integrante del grupo internacional RegenAG, (siglas de Regenerative Agriculture). Este grupo reúne a expertos y formadores de la talla del mundialmente famoso Joel Salatín, calificado por la revista Times como el agricultor más exitoso de EEUU y creador del esquema de manejo de animales llamado Polyface Farms, y a Kirk Gadzia uno de los alumnos más avanzados de Alan Savory.

Eugenio viaja a Australia y Europa para capacitar a cientos de agricultores de esos países y preparar el terreno para la llegada de sus colegas Jairo y Nacho y formar con ello la alianza Mashumus-RegenAg.

Así se da otro fructífero encuentro entre estos dos grupos que incasablemente, llevan a todos los rincones del mundo los conocimientos desarrollados por genios contemporáneos que revolucionaron el modelo convencional de la agricultura.

Actualmente el grupo Mashumus y RegenAg, reúnen a un grupo de consultores y capacitadores que integran y comparten una extensísima gama de conocimientos agropecuarios.

Nuestra tarea es aprender de los agricultores y ganaderos que experimentan y mejoran las propuestas que les entregamos y llevarlas de un lugar a otro del planeta, donde quiera que haya campesinos que amen su tierra y quieran cuidarla y regenerarla.

La viabilidad financiera del sector agrícola , así como el bienestar de las personas y sus comunidades, tanto rurales como urbanas, depende de la fertilidad se sus tierras, cuanto más humus, más fertilidad y más agua. Fomentar la regeneración y cuidado de la tierra es saber hacer agricultura.

 Raquel Gómez y Eugenio Gras, mayo de 2013. Publicado en  Ecohabitar, nº38.

 

 

 

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