Eugenio Gras un pequeño tributo a un año de su partida

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Cuando alguien tiene una trayectoria personal y profesional extensa y variada es un gran reto resumirlas en unas pocas líneas o incluso páginas. Este artículo está dedicado a Eugenio Gras, mexicano de origen español, que desde muy joven orientó y destinó su vida a cuidar de las personas y de la tierra.

Eugenio dejó esta vida en enero de 2020. Su partida conmocionó a todos sus conocidos y allegados, pues fue siempre un hombre ejemplarmente fuerte y sano, física y emocionalmente, lleno de vitalidad y energía que compartía allá donde iba. Su sonrisa llenaba estancias.

A un año de su fallecimiento siguen llegando muestras de cariño y admiración a su persona y su trabajo. No en vano dejó una enorme huella en miles de personas -a las que apoyó de muy diversas formas- y desde luego en miles de hectáreas regeneradas y embellecidas por todo el mundo.

La frase “Eugenio cambió mi vida” la he leído en muchos testimonios recibidos de alumnos, colaboradores y amigos suyos. Eugenio fue, es, carismático. Poseía un conocimiento de la naturaleza y de la vida, que integraba y aplicaba de manera ejemplar en sus cursos y asesorías de campo.

Eugenio fue instructor, asesor y diseñador de terrenos con permacultura y keyline o línea clave y desarrolló decenas de proyectos en Latinoamérica, Europa, Australia y África consolidando una bien ganada reputación internacional, gracias a su amplia experiencia profesional de más de 30 años.

En 2010 escribió el libro “Cosecha de Agua y Tierra. Diseño con Permacultura y Línea Clave”, referencia obligada en la materia en el mundo de habla hispana.

Eugenio impulsaba procesos, e inspiraba a las personas, pero también resolvía o ayudaba a resolver casi cualquier problema en el mundo agropecuario y en la vida diarias, gracias a sus conocimientos y basta experiencia en materias como el diseño hidrológico con keyline o línea clave, la agricultura orgánica, el manejo inteligente de ganado, la producción de alimentos orgánicos, la construcción de casas ecológicas o la fabricación de muebles, entre otras muchas materias, y a sus estudios de ingeniero industrial.

Además de regenerar miles de hectáreas en varios continentes, Eugenio participó activamente en la creación de una base de recursos humanos capaces de redefinir el paisaje para lograr una agricultura socialmente responsable, económicamente rentable y ecológicamente regeneradora. Fundó el grupo Máshumus que ahora coordina y lidera su esposa Raquel Gómez.

Aquí presentamos 3 casos ilustran lo que en estas pocas líneas buscamos transmitir.

Antonio gómez, Granja ecológica La Solanilla. Ávila, España

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Somos Montse y Antonio, en el año 98 dejamos la gran ciudad y llegamos a San Esteban de los Patos, un pequeño pueblo en la sierra de Ávila, a una finca familiar semi-abandonada de 75ha. Comenzamos con 40 vacas, cereal de secano y un huerto familiar. En 2001 inauguramos la Casa La Solanilla, para turismo rural. A partir de 2006 nos dedicamos a criar y entrenar perros pastores border collie.

Conocí a Eugenio Gras en noviembre de 2012, en una charla de Vitoria-Gasteiz, y desde el principio me impactó con su pregunta: “¿mis tierras están mejor o peor que cuando yo las adopté?”. Nunca vi mi trabajo como algo destructivo para mis fincas, mis suelos o mis animales. Cinco minutos después Eugenio nos contaba que estaba en nuestra mano revertir nuestra forma de actuar y comenzar a regenerar las fincas.

En ese momento se instaura en mi cabeza un nuevo paradigma, regenerar: suelos, residuos, plantas, animales y personas. Es nuestro foco.

Desde entonces no hemos dejado de aprender y experimentar técnicas y herramientas que han funcionado a otros agricultores y ganaderos en diferentes partes del mundo: el laboreo en keyline, la siembra en praderas, la producción de biofertilizantes y reproducción de microorganismos benéficos y el manejo inteligente del ganado. En pastizales hemos tenido muy buenos resultados, en el cereal de secano aun considero que estamos aprendiendo. La Sierra de Ávila a 1.200 m de altitud y heladas muchos meses al año, es un gran desafío.

Estos son algunos hitos en nuestro caminar por la senda de la regeneración, sin olvidar en ningún momento la productividad y rentabilidad del proyecto familiar:

  • 2012: Conocemos a Eugenio y laboreamos varias parcelas en Keyline; ese mismo año comenzamos a fabricar composta tipo bocashi y a capturar, reproducir y reintroducir en las tierras y cultivos microorganismos autóctonos.
  • 2013: Diseñamos nuestro primer gallinero móvil y comenzamos con 100 gallinas alimentadas con pasto. Nuestras vacas dejan de comer pienso o cereales, sólo comen pasto. A partir de ahí todo son aprendizajes y mejoras continuas en el pastoreo de pollos y vacas, llegamos a tener más de 300 gallinas y pollos pastoreados.
  • 2014: Vendemos nuestras primeras terneras cebadas 100% con pasto
  • 2014: Organizamos el primer curso con Máshumus y desde entonces nos hemos convertido en promotores de la agricultura regenerativa, organizando y participando en cursos por toda España.
  • 2016: Iniciamos el asesoramiento a una planta de residuos orgánicos, líquidos y solidos, apoyándonos en la reproducción de microorganismos beneficiosos, de la mano de Eugenio Gras.
  • 2017: Nos convertimos en “Grupo Operativo” de la Asociación Europea de Innovación, para demostrar los beneficios de los manejos regenerativos y cómo crear nuevos modelos de desarrollo rural.
  • 2018: Arrancamos PavosBio: un nuevo modelo de crianza de pavos ecológicos pastoreados buscando la regeneración del suelo, el bienestar de los animales, la salud de nuestros clientes y la mejora de nuestra calidad de vida. Vamos a empezar con visitas guiadas a la granja.
  • Como meta holística a medio plazo me planteo una “escuela regenerativa”, donde formar y colaborar con jóvenes en la aplicación de las herramientas regenerativas.

Para finalizar, quiero manifestar mi agradecimiento al universo por poner en nuestro camino a Eugenio Gras, buena parte de nuestro ahora y de nuestro futuro, él lo provocó.

Alonso Ayala Grimaud, rancho El Durangueño, Durango, México 

Eugenio con algunos participantes a los cursos.mini

Conocí a Eugenio en 2013 y sin duda alguna puedo aseverar que cambió mi vida y afectó la de muchos en mi entorno.

Vino en varias ocasiones al rancho familiar, “El Durangueño”, a capacitarnos en varias de las materias que él dominaba, como hacer plantaciones forestales en keyline; la medición de carbono en el suelo, la cromatografía de suelos, o el manejo holístico. Sus enseñanzas nos ayudaron a transformar nuestro rancho y lograr resultados que se documentaron en el libro “Una historia de éxito en el México rural”, publicado en 2017.

Como datos podemos aportar 1800 ha de plantaciones forestales en diseñadas en Keyline, permitiendo retener el agua y el suelo; un incremento de la calidad y cantidad del pasto gracias al manejo inteligente del ganado vacuno, que pasó de 500 a 1,300 cabezas; y un aumento de la fauna silvestre que, aunque evidente, nos es difícil de cuantificar.

Eugenio escribió el prólogo de dicho libro donde señaló que “…creer que uno es dueño de un terreno es una ingenuidad. Algunos pocos tienen la humildad de reconocer que si la vida pone un pedacito de tierra bajo su custodia deben amarlo y asumir la responsabilidad de cuidarlo.”  Eugenio personificó esa humildad, amó nuestro suelo y asumió la responsabilidad de cuidarlo, compartiendo sus vastos conocimientos entre quienes tuvimos la fortuna de custodiar “un pedacito de tierra”.  Su carisma, generosidad y obras lo hacen trascender.

Pablo Ruiz Lavalle, director del proyecto. Rancho San Ricardo. Oaxaca. México

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El Rancho San Ricardo tiene una extensión de 73 ha. Durante 20 años se destinó al cultivo convencional de caña para alimentar al ingenio La Margarita, dentro de un territorio de casi 20.000 ha cañeras que lo abastecen. En 2012 la propietaria del rancho inició un proceso de transformación radical del lugar a favor de la regeneración de la vida y para ofrecer un espacio de sensibilización y aprendizaje práctico a los productores locales y sus familias.

En 2013, Eugenio Gras junto con Raquel Gómez de Máshumus, apoyados en una ocasión por Jesús Ruiz, realizaron el diseño hidrológico en keyline de San Ricardo y nos acompañaron en la primera fase de su implementación. Con ello se consiguió distribuir homogéneamente el agua de lluvia e infiltrar la escorrentía en el paisaje evitando la erosión del suelo, y se definieron los caminos internos y los patrones de cultivo. También se estableció la nueva vocación productiva de las parcelas.

Eugenio volvió para ofrecer talleres de diseño hidrológico a colaboradores y técnicos del ingenio, que asesoran a 3 mil pequeños productores cañeros.

Ocho años después el monocultivo convencional de caña se ha convertido en un mosaico de cultivos orgánicos y un refugio para la vida silvestre. Además de las 20 ha de caña ahora hay 14 de bambú, 4 de frutales de varias especies, 3 de cultivos anuales, una hortaliza y una actividad de pastoreo rotacional de 120 ovejas para aprovechar los pastos al tiempo que se regeneran los suelos.

Los rendimientos de todos estos cultivos son al menos similares a los que se obtienen en la agricultura convencional, con la diferencia de que el capital natural del rancho se incrementa año con año y los agricultores no corren el riesgo de intoxicarse o morir como los que aplican los agroquímicos en la agricultura convencional.

Adicionalmente, los niños y las familias de los agricultores locales constatan que existen alternativas al cultivo convencional de caña y que el consumo de productos frescos y orgánicos locales, es la base para recuperar la salud de una población con índices alarmantes de obesidad y diabetes, como se ha vuelto común en nuestro país.

Además, los técnicos de campo del ingenio han puesto en práctica las enseñanzas de Eugenio y a la fecha casi 500 ha de pequeños productores han sido transformadas a patrón de línea clave, una tendencia creciente, conforme otros cañeros se enteran de los beneficios de este método para suelo y cultivos. El objetivo es regenerar las 19,000 hectáreas, y con el tiempo, también, toda la cuenca hidrológica a la que pertenece el rancho, y así recuperar también la salud del río.

La aportación tangible de Eugenio en esta región fue crear y empezar a implementar con Raquel un diseño hidrológico que ha sentado las bases para que un número cada vez mayor de personas sepan que es posible cultivar la tierra trabajando en alianza con la naturaleza y no en su contra, y haber impulsado e inspirado a todo un equipo de agricultores e ingenieros agrónomos a trabajar para la regeneración del paisaje a la escala que está sucediendo en el campo cañero de la Margarita.

Sin embargo, tal vez la principal aportación de Eugenio, sea de carácter más intangible, ya que está relacionada con el espíritu de servicio a la vida que tan claramente manifestó y dejó marcado en el corazón de tanta gente. Es ese mismo espíritu que animó a Eugenio a hacer todo lo que hizo a favor de la vida y que, gracias a la impecabilidad con la que lo manifestó, continúa inspirando a tantas personas que sueñan y actúan por un mundo mejor.

Por: Raquel Gómez, Máshumus; Pablo Ruiz Lavalle, rancho San Ricardo; Alonso Ayala, rancho el Durangueño; Antonio Gómez, finca la Solanilla. Febrero 2021

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